Pasa en muchos mercados maduros: productos parecidos, catálogos que se comparan en la misma pantalla y compradores que eligen por descarte. El distribuidor que vende lo mismo que su competidor, la marca que compite en un marketplace y el proveedor B2B que entra a una licitación terminan en el mismo lugar: una negociación por precio.
La salida es que el comprador tenga una razón para elegirlo antes de comparar. Esa razón sale de entender cómo decide: los riesgos que quiere evitar, los atajos que usa y lo que más valora en su categoría.
MODENA parte de esa comprensión y mide la marca en recordación, preferencia y disposición a pagar frente a las alternativas.